03 octubre 2007

024. Mercurio, Hijo del Diablo

Volvemos a la normalidad. Mi ordenador está otra vez a punto y volvemos a aparecer en tebelogs así que si todo marcha bien, el viernes, primera entrega de Spider-man: blues. Mientras tanto, un rápido dibujo de Mag... digo, Mercurio.

Este dibujo representa una idea que he tenido desde hace bastante tiempo. No vendría mal recordar quién ha sido Pietro, el velocista mutante, últimamente. Un hombre loco que, intentando salvar a su hermana, alteró la realidad creando un mundo de supremacía mutante. Cuando su padre, el poderoso Magneto, descubrió la verdad no dudó en matarlo. Su hermana le resucitó para, poco después, deshacer el mal que había hecho y erradicar la raza mutante de la faz de la tierra.

Mercurio, sin poderes, condenado a una vida de lentitud, intenta suicidarse y es salvado por los inhumanos, una raza de hombres genéticamente modificados que, al contacto con la nieblas terrígenas, desarrollan poderes similares a los mutantes.

Pietro se expone a la nieblas terrígenas y gana nuevos poderes, siendo capaz ahora de pegar saltos en el tiempo. Poco después roba las piedras responsables de la creación de las nieblas y se plantea devolverle los poderes a todos los mutantes. Finalmente, y tras una batalla entre el gobierno de los Estados Unidos y los Inhumanos, Mercurio pierde la casi totalidad del preciado mineral pero consigue, de algún modo, desarrollar él mismo la capacidad de devolver los poderes mutantes.

En este contexto es cuando yo veo a Mercurio tomando posesión del casco y la capa de su padre, Magneto, asumiendo su legado e incluso, fundando una nueva hermandad de mutantes.
"Algunos consideraban a mi padre un demonio mientras otros lo alababan como un mesías. Por eso he tomado su yelmo y su manto, porque mía fue la mano que provocó la caída de los mutantes y mío es el poder para devolverles su grandeza."
Ésta es la entrada 98.

1 comentario:

Yogur dijo...

No es mala idea lo que planteas pero eso si, habría que darle otros colores al traje porque mezclar el granate-rojizo de magneto con el azul cielo de Mercurio no me termina de coordinar.